EL VIAJE DEL NOCINO/ 3: ITALIA, ASÍS Y FLORENCIA

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Con Orlando en la puerta de la enoteca Lombardi en la calle que lleva a la plaza principal de Asís.

 

 

 

 

El viaje siguió su curso una vez que dejamos la inolvidable Nápoles. Después de devolver el auto alquilado allí para recorrer la ciudad e ir a Pompeya y a la Costa Amalfitana tomamos el tren en la estación. Nos resultaba familiar porque el hotel estaba enfrente. El diario siguió su curso:
“De Nápoles fuimos a Asís y allí tuvimos dos sorpresas y se fueron tres botellitas que quedaron en esa mágica ciudad histórica, donde está enterrado San Francisco. La primera fue para Orlando, el dueño de la Enoteca Lombardi, que se entusiasmó y con el cual hablamos mucho. Conservó la dirección de e-mail, le gustó el nocino, y me comprometí a averiguarle para mandar vinos a la Argentina. Varias veces lo fuimos a ver, nos invitó café y buscó información para nosotros.
“En otro lugar, ‘Cacio, pepe e…’ Alessandro nos dio a probar un nocino muy bueno, de la Umbria, que lo hace alguien excéntrico de por ahí. Lo tuvo en una cuba siete años (eso dice) y tiene ese reserva y otro. Orlando nos mostró las fotos de los dos y por desgracia sólo tenía el común porque si no lo hubiera comprado. Era muy rico. Todos son de alta graduación, mínimo 36° y más. Hasta acá, ninguno tiene vino, son sólo hechos con alcohol y mallo (corazón) de nuez. La madre de Alessandro, Simonetta, al día siguiente nos recibió las botellitas para él y para el fabricante del nocino “Franciscanum” (el del añejado), a quien no pudieron encontrar para que lo conociéramos. Orlando también intentó dar con él. Hubiera querido intercambiar una botella.
“En la Costa Amalfitana, en Nápoles, no apareció nada.
“Florencia trajo algunas sorpresas. Apareció el primer nocino que tiene vino en la receta. Es de una hacienda agrícola llamada ‘Poggio alle lame’. Está en internet. Habrá que indagar pues está cerca de Florencia. Por otro lado en una librería de viejo el librero buscó un libro de antiguas recetas y allí había una de nocino. La fotografiamos. La intuición de buscar en libro fue de Adriana.
“Una última. Buscábamos ayer definir un restorán para la cena del domingo, cumpleaños cincuenta de Adriana y ya con Carlos Delpierre, nuestro querido amigo y padrino de casamiento, acá en Florencia y dimos, preguntando, con un restó-bar que se llama ‘Zá-Zá, queda cerca del Mercado Central florentino y figuraba recomendado en la guía muy buena de la ciudad comprada en Mendoza. La gracia del lugar es que entramos a preguntar por nocino y nos sacaron una botella… de producción propia casera. Bastante bueno, de los mejores probados. Eso nos decidió a reservar ahí. Además, la comida parece muy buena y el lugar tiene mucho ambiente. Veremos el domingo que tal resulta.
“Hubo otra pista florentina que se debe indagar. No me había dado cuenta hasta tener el auto. Quizás haya que ir a ‘Poggio alle lame’ porque en toda la visita a San Geminiano y otra ciudades toscanas, como Pissa, no apareció ningún nocino.
“Buscando el restorán para el domingo dimos con un lugar increíble de comidas en el primer piso del Mercado Central. Ahí hay un local muy bueno de una cadena de exquisiteces llamada ‘Eataly’, con sede central en Torino. Ni conocían el nocino. Quizás haya que ir a ver por qué no lo tienen. Así se completa la primera entrada del diario italiano del nocino, cuando ya hacen diez días que estamos andando por ahí y los recuerdos comienzan a perderse y a confundirse. Por eso vale la pena registrarlos, así al menos quedan indicios de algo que fue y ya no es. Como casi todo.
“PD: tenía que haber un olvido. Al volver donde estaba Simonetta, en Asís, a dejarle las botellitas, había una pareja de alemanes comprando quesos, vinos y fiambres. Se interesaron por el nocino y los fui a buscar a la noche a la plaza del pueblo donde cenaban. Ellos habían estado en Mendoza, en la bodega Atamizque, y en otra chica que no recordaban. Les llevé la sexta botellita. Él era un gordo que había fotografiado la etiqueta y que se interesó por seguir en contacto. Más joven que ella, que era muy atractiva, con una dureza de alemana. Eran de Hannover y se dedicaban al negocio inmobiliario. Ella hablaba español. Invitaron a tomar vino y los dejamos cuando mi cielo me buscó para comer en una trattoria maravillosa unos strangozzi con funghi y tartufo. Una delicia.” Se está acabando el 2013 de Malbec, la seguimos.

Nocino Cariatis